Dos amigos y un tigre

En esta ocasión os voy a hablar de miedo, valor, amistad, sentido de la responsabilidad, solidaridad, responder por otro, fiabilidad. Esta narración muestra cuán importantes son los buenos amigos, en quien podemos confiar incluso en las situaciones más difíciles. Para vosotros, niños y mayores, la amistad debe de ser algo fundamental.

Érase una vez un hombre grandullón y un hombrecito que fueron juntos al bosque. Los dos amigos se querían, se apoyaban fielmente en cualquier ocasión y compartían las alegrías y las penas. Así que, confiados, cada vez se fueron adentrando más en el bosque.

De repente, un tigre apareció en medio del camino. Unidos quizás lo hubieran podido derrotar, pero el grandullón tuvo miedo. Echó a correr y, como un rayo, trepó a lo alto de un árbol. Ante el peligro, el hombretón había olvidado lo que acababa de prometerle a su amigo.

Así que el hombrecito se quedó solo frente al tigre. Apenas tuvo tiempo de echarse al suelo y hacerse el muerto, pues había oído decir que los tigres no se comen a las personas muertas. El tigre se le acercó, le lamió las orejas, lo husmeó con el hocico y sus bigotes y finalmente, se alejó trotando, pensando que estaba muerto.

Tan pronto como el peligro hubo pasado, el grandullón bajo del árbol y preguntó: ¿Qué te ha murmurado el tigre?

“Un excelente consejo”, contestó el hombrecito. “Lástima no haberlo sabido antes. Me ha advertido: No te fíes de las personas que abandonan a sus amigos en los momentos difíciles.”

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