¿Más cerebro?

Llamar la atención sobre cómo aprende el cerebro, podría tener y tendrá un impacto en los procesos de formación, perfeccionamiento y entrenamiento de alto nivel en el deporte.

Comprender los elementos que subyacen al aprendizaje en especial a la memoria, podrían transformar las estrategias de enseñanza del entrenamiento deportivo, permitiendo optimizar los procesos metodológicos para favorecer el perfeccionamiento de las acciones motrices, o en su defecto, la optimización de las ya existentes en personas de todas las edades.

Sólo comprendiendo cómo el cerebro adquiere y conserva información y destrezas seremos capaces de sobrepasar los límites de las capacidades actuales de los deportistas.

Estas son las variables cognitivas que deberían de valorarse en los procesos de entrenamiento deportivo en un futuro no muy lejano:

  1. Atención sostenida

Son los recursos atencionales que un deportista desplaza de manera consciente sobre una actividad. Los deportistas con dificultades en esta función presentan serios inconvenientes para realizar tareas que demanden monitoreo, vigilancia y altos niveles de alerta.

  1. Memoria verbal

Es la capacidad de memorizar información de tipo conceptual, como la información que es suministrada por un entrenador en una clase magistral: palabras, frases, definición de conceptos e instrucciones verbales.

Las dificultades que se suelen atribuir a la baja capacidad de esta función se encuentran determinadas por el alto impacto que tienen en el rendimiento deportivo, ya que el bajo procesamiento, almacenamiento y evocación generan deficiencias en la incorporación y consolidación de nueva información.

  1. Memoria visoespacial

Es la capacidad de recordar la ubicación de un objeto en un espacio determinado, la distribución visual de los movimientos en la resolución de un problema motriz.

Las alteraciones en esta función repercuten en el reconocimiento de personas o elementos en el campo de juego.

  1. Velocidad de procesamiento

Es una función predominantemente de los lóbulos frontales. Se define como la capacidad que un deportista tiene para procesar información de manera veloz y eficiente.

Ciertos deportistas suelen tomarse más tiempo para dar una respuesta frente a una pregunta de un entrenador, lo cual implica alteraciones en el procesamiento de la información y pérdida de tiempo en situaciones críticas.

  1. Auto-monitoreo

Es la habilidad para monitorear y regular los propios comportamientos que se encuentran en ejecución.

Los deportistas que son incapaces de automonitorizarse, pueden no darse cuenta de los errores que cometen o pueden ser capaces de identificarlos, pero no de corregirlos.

  1. Flexibilidad cognitiva

Se refiere a la habilidad para mirar objetos y eventos desde muchos puntos de vista, particularmente cuando se enfrenta a un nuevo contexto.

Los deportistas que tienen alteraciones en esta función, suelen presentar dificultades para entender variantes en la solución de un problema y entender los puntos de vista de otras personas.

  1. Control inhibitorio

Es la capacidad que una persona tiene de inhibir respuestas (conductas), que no son las adecuadas, en favor de respuestas que resultarían ser más adecuadas.

Entre los deportistas, es frecuente hallar sujetos que no logran un pleno control sobre su comportamiento y constantemente, no suelen pensar en las consecuencias de sus actos o decisiones, lo que lleva a cometer errores por falta de reflexión en situaciones que requieren de mayor análisis.

Sinceramente, creo debemos “dar una vuelta de tuerca” más a los procesos de entrenamiento donde todas estas variables neurocognitivas están influyendo para que nuestros deportistas avancen a más velocidad.

Creo que vamos ayudar al entrenador y al jugador fundamentalmente a pensar sobre lo que están haciendo y a comprender mejor nuestro deporte.

Añadir Comentario

Tu dirección de email no se publicará. Los campos obligatorios están marcados con *